16 Ene, 2020 por

26 años sin «Nati», el dolor y la impotencia siguen vivos

Eramos adolescentes, caminabamos todos los días hacia la escuela por en frente de su casa, su papá Miguel en el taller semimontado detrás de la casa de los Cicciolli, el patio hasta la casa de la esquina del Barrio el Arenal, era común verla jugar en la vereda o en el patio, su hermano Martín también estaba siempre por ahí. Con Sonia compartíamos mas cosas, eramos todos amigos, conocidos, el Arenal era así, el barrio en su máxima expresión. Pero un día todo cambió para siempre.

Integrabamos el Club LEO ANDES, una institución de jóvenes que  surgía del Club de Leones San Martín de los Andes, con el único objetivo de realizar obras solidarias, obras de servicio a los que mas necesitaban. Eramos todos muy jóvenes y teníamos la base de nuestro club a tres cuadras de la casa de Nati. Por esos años el pueblo era muy tranquilo pero no por eso dejaban de pasar hechos que conmocionaban a la ciudad, uno de ellos, recuerdo patente era el caso de Enriqueta Díaz, una enfermera que encontraron a orillas del arroyo Pocachullo entre arbustos cerca del puente de la calle Rivadavia, al costado del Club Lacar. La policía encontró su cadáver recién un día después de la desaparición tras una fiesta. Nunca se supo qué pasó. El caso impactó por la prolijidad y la limpieza de los cortes que le causaron la muerte. Tajos certeros, heridas en sectores muy extraños como la ingle, la yugular y la carótida, el mentón y algunos dedos de la mano. Se pudo comprobar a través de pericias forenses que no había sido violada.

Sonó el telefono de la casa donde hacíamos habitualmente las reuniones y atendió Rocío, preguntaban si habíamos visto a Natalia, inmediatamente salimos a la calle. De las casas del barrio muchos vecinos salieron caminando hasta lo de los Ciccioli para ofrecer ayuda para comenzar a buscar. El escalofrío era insoportable pero se podía todavía especular que estaba en algún lado jugando y la íbamos a encontrar. Las horas fueron consumiendo la paciencia de todos y desde la Policía se pedía esperar el tiempo que consideraba la ley en esa época para determinar si era un caso para denunciar una desaparición de persona o búsqueda de paradero. Increíble el tiempo que se perdió legalmente para comenzar a buscarla, mientras tanto salimos con linternas y en cuadrillas autorganizadas a buscarla por el bosque. Natalia nunca apareció.

El caso Ciccioli es distinto, si bien la angustia y la incertidumbre se unen para los familiares que quedaron, la historia de Nati es doblemente impactante, primero porque desaparece en las narices de un pueblo que pensaba que esto jamás podía pasarle a nadie con tan pocos habitantes y con dos o tres lugares para cercar de inmediato que podrían haber frenado la huída de cualquier asesino, secuestrador o delincuente que pudo haberla llevado. Solo se podía dimensionar algo así en una película, una película de terror. Una nena de 12 años había desaparecido y nadie sabía muy bien qué hacer, ni las fuerzas de seguridad supieron cómo accionar y fue polémico el caso.

La doble angustia es que pasaron 26 años y no alcanzó ni sirvió nada de lo que se hizo para encontrarla. Mirta, su mamá ha vivido estos 26 años con la mitad de su ser. Cada vez que nos encontramos en la calle o en su casa para tomar un mate siento lo mismo, cuando la abrazas sentís esa parte que le falta, te transmite su dolor pero te carga de una energía especial a pesar de todo. Su voz agotada, apagada y su pestañeo en cámara lenta duele. Mirta perdió a Miguel, su compañero en esta batalla dura que se inició aquel 16 de Enero de 1994, pero siguen Martín, Sonia y sus nietos que junto a sobrinos y vecinos de la ciudad le dan contención y amor.

En una nota para el diario LMNQN el año pasado, Mirta dijo «a Nati la violaron, la mataron y la enterraron por acá cerca». Fueron palabras muy duras para todos los que pudieron leer la entrevista. Pero es la conclusión que saca esta madre destrozada que no pudo despedir a su hija, ni darle un lugar donde poder ir a llorarla. Mirta y su familia, los vecinos de San Martín de los Andes y toda la sociedad que acompañó su búsqueda desde el minuto cero, no merecen este hueco en el alma, no merecemos caminar por las calles de San Martín de los Andes sin saber qué es lo que pasó con esta vecina de 12 años que caminó hasta la Bajada de los Andes y fue levantada por un vehículo para nunca mas regresar.

Qué pasó con las personas sospechadas? Donde estan actualmente? Quién los encubiró? Quién mas participó de este encubrimiento? Porqué Natalia? Qué le hicieron? Dónde está?

Seguiremos preguntándole a la Justicia cada uno de los días de nuestras vidas qué le hicieron a Natalia y dónde está.

 

Foto: Federico Soto Archivo 2019