8 Mar, 2020 por

8M: once historias de mujeres trabajadoras

Submarinista, comentarista de fútbol, capitana de buque pesquero, líder guaraní, colectivera y rugbier. Un recorrido por experiencias diversas de mujeres que abren camino para la paridad en sus profesiones.

Bárbara Roskin, la jugadora de River que llegó «por casualidad» a dominar el freestyle

La porteña Bárbara Roskin, que jugó en el equipo femenino de fútbol de primera división de River Plate durante dos temporadas como lateral por la izquierda, se reveló como una luminosa versión en el arte de dominar la pelota número 5, lo que en lenguaje técnico se denomina «freestyle».

Criada en el barrio de Flores y jugadora de hockey hasta los 16 años, esta experta en malabares reveló que su puesto natural era de mediocampista derecha pero se vio relegada por una futbolista notable, Mariana Larroquette, actual estrella de la UAI y de la Selección Argentina.

Roskin aseguró que al freesytile llegó «por casualidad», para añadir una actividad que le permitiera seguir vinculada al fútbol mientras practicaba futsal, hacía el curso de dirección técnica y cursaba la carrera de periodismo deportivo.

De ambas formaciones emergió con notas sobresalientes, pero se le volvió natural la técnica de lo que antes se denominaba, sin más, «hacer jueguito» y se convirtió en la mejor freestyler del país.

Eliana Krawczyk, la oficial que murió en el San Juan y pudo ser la primera comandante de un buque de guerra

Eliana María Krawczyk tenía 35 años cuando murió junto a otros 43 marinos el 15 de noviembre de 2017 al hundirse el submarino ARA San Juan, donde se desempeñaba como jefa de armamento, y era la primera oficial de submarinos de Argentina, lo que podría haberla llevado a ser la primer comandante de ese tipo de buques de guerra.

Silvina Krawczyk, hermana mayor de Eliana, contó a Télam que «estaba en primer año de Ingeniería Industrial cuando en una feria universitaria vio un folleto de la Armada y se enamoró, al poco tiempo viajó de Oberá a Posadas y se inscribió en el liceo Storni».

Silvina, que es maquinista de la marina mercante, recordó que «el día que juró la Bandera fuimos a verla y llovía mucho; después ella nos contó que parada ahí debajo de la lluvia se dio cuenta que su sueño era ser submarinista, tantas ganas tenía que terminó con el mejor promedio de su promoción».

«La Armada Argentina nos dio unos videos inéditos en los que Eliana contaba que nunca sintió que hicieran diferencia con ella y que sus compañeros de tripulación no la trataban como mujer sino como un par», apuntó Silvina, quien destacó que Argentina opera submarinos desde 1933 «pero recién 72 años después tuvo su lugar la primera oficial mujer que fue mi hermana».

«Krawczyk tenía una gran agilidad mental para los cálculos matemáticos y para retener el enorme volumen de datos que se requieren para planificar maniobras en un submarino, y siempre era una de las primeras en responder de manera correcta las preguntas que se hacían en las clases», recordó el comodoro de Marina Enrique Balbi,docente de Táctica de Submarinos en el curso que participaba Krawczyk con tres oficiales varones.

Viviana Vila: «Fui cuestionada, ninguneada y maltratada por ser mujer»

Periodista, locutora, docente y militante feminista, Viviana Vila integra la selecta galería de las mujeres pioneras en la tarea de comentar fútbol desde que en 2012 fue convocada por Fútbol para Todos y sorprendió y brilló en un rol hasta entonces reservado pura y exclusivamente para el universo masculino.

«Fue un aprendizaje constante cuando la pelota rodaba», evocó Vila, oriunda de la Plata, aunque aseguró que el camino tuvo muchos obstáculos. «Por ser mujer fui cuestionada, ninguneada, destratada y maltratada».

Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde semana a semana cultiva su pasión por la docencia, locutora egresada del ISER y confesa devota del fútbol, Vila dijo que trabaja en los medios desde que era adolescente y que creció y se consolidó de la mano de Víctor Hugo Morales en Radio Continental.

Vila trabajo en la cadena Telemundo comentando partidos del Mundial de Rusia 2018 y la Copa Mundial Femenina de Francia 2019. Sobre su recorrido, la periodista destacó «la convicción de mis ideas e ideales, de mis banderas feministas y disruptivas».

Eliana Cassini: «Nos discriminan por débiles, pero cada vez somos más»

Eliana Caterina Cassini, guardavidas de la playa Bristol en la ciudad bonaerense de Mar de Plata y ex integrante de la Selección Argentina de Natación, dijo que en su profesión «padeció actitudes machistas» y que «discriminan a las mujeres por débiles» aunque aclaró que cada vez son más las que ingresan a la carrera.

«Es un ámbito masculino y un poco machista; cuando hacía suplencias con algunos compañeros mayores me decían que no querían mujeres porque no servíamos para guardavidas por no correr tan rápido o no tener fuerza como ellos», contó a Télam Cassini, de 28 años, quien desde los 22 trabaja en la playa de Mar del Plata, su ciudad natal.

Cassini formó parte de la Selección Argentina de Natación entre 2005 y 2009 y tras abandonar la carrera de nadadora profesional, decidió estudiar para ser guardavidas.

«Me han sacado fotos a partes de mi cuerpo y pedí traslados de playa, pero logré que me tuvieran un poco más de respeto, porque al venir de la Selección vieron que me manejo muy bien en el agua y hasta mejor que los hombres», dijo con respecto a la disparidad entre hombres y mujeres en su profesión.

Cassini relató que «año tras año se incorporan más mujeres y las guardavidas se caracterizan por tener carácter fuerte y firme». «Estamos unidas para poder hacernos valer cada vez más en esta profesión que es tan linda», completó.

Nancy Jaramillo: «Tuve suerte, perseverancia y resistencia»
Nancy Jaramillo, la primera capitana de un buque pesquero en la Argentina, que pasa más días en alta mar que en tierra firme y quien desde hace 24 años rompió esquemas y mitos sobre la presencia de las mujeres a bordo de los barcos, dijo que «tuve suerte, perseverancia y resistencia».

«Nací en Trelew y me crié en Madryn», contó Nancy, de 43 años, quien a los 17 tuvo a su hijo Ammiel y decidió salir a ganarse la vida para criarlo. «Por necesidad caí en la Prefectura y me dieron la opción de hacer un curso de camarera y para probar suerte lo tomé y así comencé», relató a Télam.

Si hoy la presencia de mujeres no es habitual en los barcos, mucho menos lo era hace 24 años cuando Nancy comenzó: «Fueron años muy duros en los que sentí en carne propia el desprecio y la discriminación por ser mujer. Me decían que mi presencia traía mala suerte en el barco, era lo habitual».

Pero ella decidió estudiar para ser marinera en la Escuela de Pesca Luis Piedra Buena de Mar del Plata, donde tampoco resultó fácil ser mujer.Nancy se graduó con el mejor promedio, siguió sus estudios para obtener el grado de oficial, continuó juntando horas de navegación y logró convertirse en capitana, siendo la primera mujer egresada con ese título de la Escuela de Pesca.

Lucía Torres: «En YPF encontré mucha igualdad entre hombres y mujeres»

La geóloga Lucía Torres, que trabaja en la filial de Neuquén de YPF, contó que incluso durante los dos años que trabajó en Vaca Muerta encontró «una situación de mucha igualdad entre hombres y mujeres».

«Esa fue mi experiencia con la geología en general y si bien todavía no es una profesión muy conocida, me crucé con muchas mujeres y en el trabajo siempre percibí que había mucha igualdad», dijo a Télam Torres, de 27 años, egresada de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Geóloga de vocación temprana, Lucía ingresó en YPF a través del Proyecto Jóvenes profesionales y comenzó a trabajar en Añelo, corazón de la formación geológica de shale en la cuenca neuquina de Vaca Muerta, supervisando la ejecución de proyectos. Actualmente, se desempeña en la ciudad de Neuquén en el área de provisión y distribución de agua para el fracturamiento hidráulico en proyectos de extracción petrolera no convencionales.

Cristina Oribe: «Aprendí de mi madre a no bajar los brazos y a luchar por los demás»

Cristina Oribe, autoridad ancestral de una comunidad indígena guaraní de la zona rural de Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires, es una mujer de 63 años que sufrió la desaparición de una de sus compañeras durante la última dictadura cívico militar, el femicidio de su hermana y ahora lidia con el abuso sexual de una de sus nietas.

«Ya me falta poco para terminar la carrera», dijo la mujer nacida en el sur de Paraguay, que integra una cooperativa de productores agrícola-ganaderos y estudia Ciencias Agrarias en la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ). «Soy hija de una guaraní obrera que supo parir 16 hijos y siempre nos brindó lo mejor que pudo, era una mujer luchadora y de ella aprendimos a no bajar los brazos, a luchar no solo por nosotros sino también por los demás, por nuestros pueblos», contó a Télam.

Su madre fue perseguida política durante la dictadura que encabezó Alfredo Stroessner en Paraguay, por lo que su familia se trasladó a Buenos Aires cuando tenía 6 años, y a los 10 comenzó a militar en el Partido Comunista, hasta abrazar con más fuerza la causa indígena a mediados de los años 80.

«Mi hermana Nilda Beatriz Oribe fue víctima de femicidio, asesinada por su marido que es un comisario de la bonaerense y al que nunca investigaron. Lamentablemente él fue muy hábil para borrar las huellas del asesinato y no pudimos demostrar que fue él», aseveró.

Cristina narró que su nieta «fue abusada sexualmente por su padrastro» y que el hombre «continúa libre y se pasea por el barrio a la espera de que la justicia se expida».

«Lo que nos sucede, de alguna manera, demuestra que no ha cambiado mucho la situación para nosotras y que como indígenas sufrimos los mismos atropellos que las mujeres argentinas empobrecidas y laburantes», dijo la mujer.

Érica Borda: «No bajen los brazos, lo van a lograr»

Érica Borda, la conductora que ganó una batalla judicial contra las empresas de colectivos que la discriminaron por ser mujer, dijo a las personas que luchan por sus derechos que «no bajen los brazos, porque al final lo van a lograr».

«Perseveren, busquen apoyo, ayuda y unirse, porque una de las cosas principales para lograr los objetivos es la unión», dijo Borda a Télam como mensaje a las mujeres que luchan por sus derechos laborales.

La lucha de Érica comenzó en 2010, cuando tuvo un accidente mientras conducía una moto volviendo del trabajo a su casa, y se vio obligada a pedir una licencia médica durante la cual fue despedida luego de trabajar 12 años como conductora de colectivos. Después de recuperarse, trabajó en otros rubros ya que ninguna de las empresas en las que solicitó empleo la aceptaba alegando que no había vacantes, por lo que inició una causa judicial contra tres empresas de colectivos con el apoyo de la Defensoría General de la Nación.

En 2018, la Justicia condenó a las firmas demandadas por «discriminación contra las mujeres para trabajar como choferes en el transporte público de pasajeros» y ordenó a las empresas contratar conductoras mujeres hasta completar un cupo femenino del 30%.

«Fue un logro personal, un logro que no es para mí sola porque es para todas las mujeres. Todo esto lo inicié pensando en las que iban a venir, que no pasaran por lo que yo pasé en ese momento», dijo.

Hoy, Érica es conductora de la línea 130: «Volver a trabajar me reivindicó, me dio la posibilidad de seguir realizándome en lo que me gusta, en lo que amo y es mi pasión, y a la vez me permitió demostrar que lo que estaba pidiendo era justo y era lo que correspondía».

Isabel Fontanarrosa, la tucumana pionera del rugby femenino

Isabel Fontanarrosa, sobrina de Roberto «El Negro» Fontanarrosa, brilla con luz propia en un ambiente que hasta hace algunos años era territorio exclusivo para los hombres: el rugby.

Fue pionera de una disciplina que fue creciendo al mismo tiempo que caían mitos que tuvieron vigencia durante décadas hasta que un puñado de mujeres decidieron poner la semilla que no tardó en germinar.

Figura emblemática del club tucumano Cardenales y el seleccionado argentino, Fontanarrosa fue la primera rugbier tucumana que jugó en la élite europea y la tercera del país que pudo emigrar a Europa.

Hasta fines del año pasado jugó para Lons, un club que milita en el Top 16 de Francia, la principal liga de ese país. Luego volvió a Tucumán para reforzar el combinado local y volcar su experiencia en una escuelita de rugby que funciona en San Pablo, una ciudad ubicada 10 killómetros al suroeste de la capital provincial.

Paz Levinson, la sommelier argentina que triunfa en un oficio dominado por hombres

Mientras estudiaba Letras en Buenos Aires, Paz Levinson lavaba copas en un restaurante para poder pagar su carrera, trabajo en el que una cocinera -deslumbrada por el entusiasmo que irradiaba la joven- marcó su camino para siempre al proponerle estudiar la carrera de sommelier.

Levinson estudió en Buenos Aires y se perfeccionó en Estados Unidos, Suecia, el Reino Unido y Canadá para llegar a convertirse en la mejor sommelier de Argentina (2012 y 2014), la mejor de America Latina (2015) y la cuarta mejor del mundo (2016),

La sucesión de premios le abrió las puertas del mundo y tras un paso por China, se instaló en Francia sin hablar la lengua y donde la sorprendió el machismo imperante en el universo de la gastronomía.

«En Argentina no hay prejuicios hacia las mujeres en la gastronomía y hay paridad. Por el contrario, en Francia me sorprendió el contexto diferente, me encontré con cierto machismo. No había mujeres a cargo de la carta de vinos y en puestos altos», confió en diálogo telefónico con Télam la catadora nacida en Bariloche en 1978.

Y acotó: «La relación con los chef fue muy difícil porque hay discriminación y también con el cliente tradicional francés, que espera que un hombre le hable o recomiende vino y no una mujer».

«Casualidad o no pero los trabajos más importantes los tuve con mujeres. Me siento muy cómoda pero no lo busqué, sucedió y me doy cuenta que se forjó una relación donde me siento más escuchada, comprendida y con confianza para avanzar en los proyectos», dijo Levinson, quien reside en Paris.

María Fernanda Silva, la primera afrodescendiente diplomática de carrera, embajadora en el Vaticano

María Fernanda Silva, embajadora argentina ante el Vaticano, fue la primera mujer afrodescendiente en ingresar al servicio exterior de la Nación que se convirtió en diplomática de carrera. Es licenciada en Ciencias Políticas con Especialización en Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Católica Argentina, e integra el Servicio Permanente Activo de Cancillería desde el 1 de enero de 1993.

María Fernanda Silva tiene una hija, estaba casada, pero su matrimonio obtuvo una nulidad canónica de la Iglesia Católica porque su esposo decidió ordenarse como sacerdote. El entonces obispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, fue quien acompañó ese proceso, y en consecuencia, para el derechos canónico (la ley eclesiástica), la diplomática es soltera.

María Fernanda cumplió varios destinos diplomáticos: fue número dos ante el Vaticano hasta el 2015; acompañó a Alicia Castro cuando la dirigente política estuvo a cargo de la embajada argentina en Venezuela y fue ministra de la embajada en Ecuador, país en el que también cumplió funciones ante la secretaría de Unasur.

Silva se desempeñó en la Oficina del Arbitraje Internacional Argentina/Chile Laguna del Desierto, en la Dirección de América del Sur y en la Secretaría de la Embajada Argentina en Santiago de Chile y representó al país ante la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). También se desempeñó como primera secretaria en la Dirección de Europa Occidental y se le asignó el puesto de consejera en el gabinete del Rafael Bielsa, cuando ejerció el cargo de canciller en el gobierno de Néstor Kirchner.

En tiempo récord, a medidos de febrero, el Vaticano otorgó el plácet a María Fernanda como embajadora de Argentina, y la aceptación fue confirmada por la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires.