10 Mar, 2020 por

Caso Aigo: «Pagaron por ayuda y les facilitaron caballos para escapar»

Lo afirmaron los investigadores a cargo de la captura de los dos guerrilleros chilenos que asesinaron al sargento de la Policía del Neuquén. Así lo informó el diario impreso La Mañana de Neuquén el pasado fin de semana en un especial que realizó en Junín de los Andes.

por Guillermo Elia (LMNQN)

Los rostros e identidades de estos pesquisas están reservadas. Trabajan en una oficina, sin acceso al público, en la Ciudad Judicial, y dependen en forma directa del fiscal general José Gerez.

En su poder tienen los 34 cuerpos, de 200 fojas cada uno, de la captura de los guerrilleros chilenos. Además, cuentan con un mapa de Neuquén con la ruta de escape y un gran mapa mundial con las vinculaciones y lugares por donde se los ha rastreado hasta ahora sin éxito.

En la entrevista que mantuvimos, accedimos a todas las tareas investigativas que se llevan adelante, muchas de las cuales no pueden ser reveladas.

La ruta de escape

Los investigadores tienen la certeza de que la fuga la concretaron con ayuda de pobladores y hasta les facilitaron caballos.

«Contaron con apoyo de la gente de la zona, que los guerrilleros pagaron en dólares, y hasta les dieron caballos para que pudieran llegar a Ñorquinco, desde donde cruzaron la frontera en dirección a Reigolil, Chile», detalló un investigador.

La ruta de escape que se ha logrado reconstruir da cuenta de que, tras el crimen, Salazar Oporto y Cortes Torres huyeron por un cañadón de la zona de Pilo Lil.

De ahí, llegaron a Aucapán, donde se encontraron rastros, y luego siguieron por el Valle de las Magdalenas. Tras cruzar el puente de Aluminé, estuvieron refugiados en una estancia cercana y de allí lograron arribar hasta Chiquilihuín, que es donde pierde el revólver Cortes Torres.

Una vez que llegan a Quillén vuelven a recibir ayuda, esta vez clave porque les dieron un par de caballos con los que llegaron hasta Ñorquinco. Allí fueron vistos por unos paisanos y luego cruzaron la cordillera en dirección a Reigolil, en Chile.

«Por ese camino que cruzaron, que es un paso clandestino, estos hombres lo pueden haber hecho en unos 40 minutos, más a sabiendas de que eran perseguidos», detalla el investigador, mientras muestra el paso en un mapa.

«Ese es uno de los puntos más bajos que tiene la cordillera neuquina y por el cual se puede pasar en cualquier momento del año», agregó otro de los pesquisas.

«Además, son tipos con conocimiento de trekking, orientación nocturna, modos de alimentación, estaban preparados para la supervivencia», describieron.

En la actualidad, el grupo de captura está convencido de que los guerrilleros siguen en la clandestinidad porque reciben apoyo de comunidades en distintas partes del continente.

Hubo 11 alertas

Al presente, Nación ofrece una recompensa de 1.5 millones de pesos para quien aporte datos claves para concretar la captura. En paralelo, la Provincia ofrece 850 mil pesos.

En estos tres años se han recibido 11 alertas sobre el paradero de Cortes Torres y Salazar Oporto que están en código rojo de Interpol.

Las alertas surgen a partir de llamadas al 134, que es una línea gratuita del Ministerio de Seguridad de Nación.

«La llamada entra a ‘El Programa’ y allí se aportan los datos. La persona que llama no tiene que dar la identidad y de manera automática se genera una clave alfanumérica», detalló el pesquisa.

Esa información llega convertida en un acta al fiscal general de Neuquén y de inmediato el grupo de captura acciona las medidas necesarias ya que hay convenios firmados con todas las fuerzas nacionales para desarrollar las tareas operativas que sean necesarias.

Producto de estas alertas, «se viajó a distintos puntos del país y el mundo para corroborar la identidad. Hasta que esto no se logra, no se regresa a Neuquén», confió uno de los investigadores.

Corroborar la identidad requiere realizar distintas tareas y trabajos de inteligencia en los que en la mayoría de los casos el sospechoso ni se entera que lo han estado investigando. En otras ocasiones, directamente se hace un procedimiento de rutina: se demora a la persona, se le toman las huellas y se verifica la identidad.

En cada una de las 11 alertas se descartó la identidad, pero en varios de los casos el parecido era sencillamente asombroso y lo pudimos comprobar.

Un problema operativo con el que se encuentra el equipo de búsqueda es que las fotos que tienen de Cortes Torres y Salazar Oporto datan del año 2012 y lo lógico es que los guerrilleros chilenos hayan cambiado de aspecto con el paso del tiempo.

El perfil de los dos guerrilleros chilenos

“Es clave que la gente entienda que la calidad de los prófugos no es la de un delincuente cualquiera. Son personas preparadas para vivir en la clandestinidad y conocen técnicas de supervivencia con preparación en guerrilla”, aclaró un investigador.

Los describen como “personas que hace tiempo deben haber quemado sus documentos y viven con unos falsificados o robados. Saben que sus familias son puntos débiles por lo que no las visitan, lo que no quiere decir que de alguna forma les hagan saber que están vivos”.

“Ellos se hacen llamar luchadores internacionalistas y van a cada uno de los países que ingresan en conflicto. Muchos de los delitos que cometen son para continuar viviendo en la clandestinidad, seguir solventando su causa o ayudar a compañeros que están detenidos. Incluso cuentan con organizaciones que los ayudan. Tienen formación político-ideológica, entrenamiento paramilitar y preparación para la supervivencia”, sintetizó un pesquisa.

Sobre su perfil guerrillero, aclararon que “responden al Movimiento Izquierda Revolucionaria (MIR). Salazar Oporto, a la facción armada del Ejército Guerrilla del Pueblo Patria Libre (EGPPL), y Cortes Torres, al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Son movimientos que cuando se instaló la democracia en Chile han continuado la lucha desde otro lugar porque consideran que se trata de una falsa democracia. En este sueño que tienen por la revolución van cometiendo distintos delitos, entre ellos atentados contra autoridades de gobierno y judiciales”.

“Es muy difícil dar con ellos porque se mueven en grupos donde las personas tienen lealtades muy fuertes y la traición no está contemplada”, advirtieron.

Es por todo esto que los investigadores deben analizar el contexto socio-político americano, porque al ser internacionalistas se van moviendo para las zonas en conflicto, aunque están convencidos que hay países a los que no irían porque en caso de ser capturados no les aceptarían el asilo político.