27 Mar, 2020 por

Coronavirus Paris: «Me duele el corazón»

Julie A. tenía 16 años y vivía con su mamá y su hermana mayor en Paris «solo tenía tos» pero el cuadró empeoró rápidamente.

PARÍS (AFP).- Todo empezó con una tos con apariencia benigna, cuenta la madre de Julie A., quien murió de coronavirus en París. Tenía solo 16 años. «Es insoportable», afirma Sabine, la madre de la adolescente. Habla a toda velocidad de «la conmoción de perder a un hijo», «el sentido de la vida» y la obligación de «continuar».

«Solo tenía tos», explica Sabine por teléfono, desde su casa de los suburbios de París. Una simple tos que comenzó hace una semana y que ella intentó curar con jarabe, plantas e inhalaciones.

Al llegar el sábado, Julie, quien no tenía problemas de salud particulares, comenzó a sentir que le faltaba el aliento. «No mucho, tenía dificultades para recuperar el aliento», recuerda su madre. seguido a eso llegaron los ataques de tos y ll lunes la consulta al médico.

El médico observó un deficiencia respiratoria «aceptable», llamó a los servicios médicos de emergencia, pero finalmente los bomberos llegaron primero.

«Parecía la cuarta dimensión», dice la madre, trajes de protección, mascarillas, guantes. Se llevan a la adolescente, con una mascarilla de papel debajo de la de oxígeno, al hospital más cercano, en Longjumeau, en el área metropolitana de París.

A Sabine le dicen que se vaya a casa.

Cuando llaman del hospital, un poco más tarde, le hablan de un escáner, de opacidades pulmonares, «nada grave». Hay una prueba de Covid-19 en marcha, le anuncian. Pero esa misma noche, trasladan a Julie, bajo insuficiencia respiratoria, al hospital infantil Necker de París.

En el hospital se le realizan otras dos pruebas de COVID-19.

«Me duele el corazón»

El martes, Julie ingresa en cuidados intensivos, está en una pequeña habitación de paredes azules, con unos ositos. «Como tiene 16 años, todavía la atienden en pediatría», dice su mamá.

Al visitarla por la tarde, Sabine encuentra a su hija algo ansiosa, habla, pero pronto se cansa. «Me duele el corazón», le dice.

Los resultados de las dos últimas pruebas del nuevo coronavirus traen buenas noticias: negativos.

«Abrimos la puerta de la habitación, las enfermeras ya no llevan bata, el médico levanta el pulgar para decirme que es buena señal». Julie parece fuera de peligro.

Esa tarde, Sabine regresa a casa y le promete que volverá al día siguiente.

Entrada la noche, Sabine, recibe una llamada: el resultado de la primera prueba realizada en el hospital de Longjumeau acaba de llegar y Julie dio positivo al Covid-19. Su estado se deteriora. Hay que intubarla.

«No lo podíamos creer – asegura Sabine- Piensas: se equivocaron» y te prenguntas «¿Y por qué estos resultados llegan tan tarde?»

La hermana mayor de Julie, Manon recuerda «Desde el comienzo nos dicen que el virus no afecta a los jóvenes. Lo creímos, como todos los demás».

Entrada la noche,  alrededor de las 00.30 reciben otra llamada: «¡Vengan, rápido!».

«En ese momento, sentí pánico», describe Sabine.

Según el director general de Salud, Jérome Salomon, quien anunció la muerte de la adolescente el jueves por la noche, Julie sufrió una forma grave del virus, algo «extremadamente raro» entre los jóvenes.

«En una hora»

«Ella ya estaba gris», recuerda Sabine.

Cuando llega al hospital con su hija mayor a eso de la 1 de la madrugada del miércoles, Julie está muerta. Le toca la mano: «su piel aún estaba caliente».

Su hermana le acaricia la frente. Y luego, inmediatamente, les explican que no la volverán a ver. El protocolo en tiempos de epidemia es estricto.

Te lo anuncian todo «en una hora …», dice.

Tampoco pudieron recuperar las pertenencias de Julie. Hay que quemarlo todo. Se las arreglan para quedarse con una cadena del bautizo y una pulsera.

El cuerpo de Julie está en la morgue del hospital Necker. No saldrá de ahí hasta el entierro, previsto en unos días. Como medida de precaución, no habrá ceremonia y solo diez personas pueden acudir al cementerio.

«Tuvimos que elegir entre los familiares quién estará presente», explica Manon. «El día de la muerte, ya tuvimos que elegir un ataúd para ella».

Este féretro permanecerá cerrado y «no se podrá maquillar, ni vestir» a Julie. «No tenemos el derecho» de hacerlo, explica su hermana.

«Es difícil de encajar», dice al mismo tiempo que su madre.

Según el último balance, se han registrado 1698 muertos y casi 30.000 infectados por Covid-19 en hospitales en Francia desde el comienzo de la pandemia.

Anoche, los canales de Francia, repetían una y otra vez que una adolescente de 16 años murió a causa del coronavirus.

«Es horrible porque yo sé que es la mía», se lamenta Sabine.