22 Abr, 2020 por

Les Luthier: «Nos quedará el recuerdo de su voz, única e inconfundible. Y de su presencia sobre el escenario, con su carpeta roja»

A los 77 años falleció Marcos Mundstock uno de los fundadores de Les Luthiers
El actor y humorista Marcos Mundstock, figura clave del icónico grupo Les Luthiers, murió este miércoles 22 de abril a los 77 años, según confirmaron oficialmente.

Foto: web Les Luthiers

«Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, Marcos, nuestro compañero y amigo, finalmente partió.

De ahora en más, cada uno de nosotros deberá empezar a transitar el doloroso camino de aprender a convivir con su ausencia.
Pero no hoy. Pensar hoy en partidas o ausencias nos resulta demasiado triste. Hoy preferimos evocar todo lo que Marcos nos brindó y conservaremos con nosotros para siempre.
Nos quedará el recuerdo de su voz, única e inconfundible. Y de su presencia sobre el escenario, con su carpeta roja y frente al micrófono, que cautivaba al público antes de decir una sola palabra.
Nos quedará su profesionalismo. Su autoexigencia, su ética de trabajo y su respeto extremo por el público, valores que todos compartimos y que él defendió desde el momento de la creación misma de Les Luthiers.
Nos quedará el recuerdo de su compañerismo, tanto en lo profesional y en lo personal. La inteligencia de sus comentarios y su respeto por las opiniones ajenas, aún en la disidencia.
Nos quedarán grabados los aprendizajes compartidos que hicimos a lo largo de tantos años. Los lugares del mundo que descubrimos juntos. La sorpresa que compartíamos cada vez que Les Luthiers dada un nuevo salto y llegaba más y más lejos.
Nos quedará el recuerdo de sus chistes cotidianos, rápidos y asombrosamente ingeniosos, listos para brindarnos una chispa de alegría en todo momento, en las buenas y en las malas.
Nos quedarán tantas cosas de Marcos, que aún en medio de la tristeza y el dolor que estamos viviendo, no podemos dejar de agradecer a la vida, y de sentirnos privilegiados de haber recorrido con él todo este tramo del camino.
LES LUTHIERS»

Marcos Mundstock nació el 25 de mayo en 1942, en Santa Fe. Y alguna vez contó “mis padres eran judíos polacos, de la Galizia, una zona que ahora está en Ucrania. Se vinieron antes del nazismo y se salvaron, pero toda la familia paterna murió en los campos de concentración. Mis padres llegaron a la Argentina a principios de los 30, mi papá era relojero, había aprendido su oficio en Lviv. ¡Y claro que me influyó la cultura que traían! «.

«En mi casa se escuchaba música clásica, también yidish e italiana. De esa mezcla me viene el gusto por tantas cosas. Además, a mi papá le encantaba contar chistes, en casa se cultivaba el humor judío, la autoironía. Cuando nos instalamos en Buenos Aires, ya había dos teatros en yidish y pocas ciudades tenían tanta vitalidad cultural. Se parecía en eso a Nueva York. Y a veces, cuando nos dicen que tenemos algo del humor de Woody Allen, pienso que nos criamos en un mundo parecido”, relató.

Mundstock admiraba en todo sentido a Woody Allen, como también el humor de los Monty Phyton y, entre los argentinos, a otro genio como el “Negro” Fontanarrosa, con quien Les Luthiers estableció una fecunda colaboración por varias décadas.

También, sobre su infancia y juventud, Mundstock contó alguna vez “yo quería ser aviador, futbolista, amante latino, Tarzán. Y humorista. Nunca tuve una vocación clara. Empecé la carrera de Ingeniería, pero no la terminé”. Y fue locutor.

Pero en sus andanzas estudiantiles, tuvo tiempo para vincularse a la música, a los coros. Y en aquellos encuentros, principalmente por el impulso que llevaba Gerardo Masana, surgió Les Luthiers.

También de esos primeros tiempos datan algunas de las marcas características del grupo: los instrumentos informales, el personaje de Johan Sebastian Mastropiero, el infaltable esmoquin en las presentaciones.

“I Musicisti” llegó a presentarse en medio de la movida del Di Tella, la legendaria síntesis de la cultura emergente de los 60 en nuestro país. Sin embargo, Mundstock considera que Les Luthiers “no es representativo de esa especie de Icono. Dentro de lo que era un ambiente bohemio, nosotros éramos los burgueses, los chicos de corbata que íbamos a hacer una diversión fuera de hora”. Aunque Daniel Rabinovich también había recordado que fue en el Di Tella “donde nos conectamos por primera vez con un Buenos Aires de vanguardia”.

Con Masana, Marona y Rabinovich, Mundstock formó Les Luthiers y presentaron su primer espectáculo (Les Luthiers cuenta la ópera). Luego se incorporarían otros dos nombres esenciales como Carlos Núñez Cortés y Carlos López Puccio. Pero en el 73 falleció –joven, 37 años– Masana. Fue un golpe duro, pero aún así no detuvo el crecimiento del grupo que, de aquel primer calificativo de “culto” fue alcanzando dimensiones populares, aún sin perder nunca su esencia, ni sus valores.

Mirando hacia atrás, podría decir que hicimos un humor lo suficientemente abstracto y sin localismos para que no tenga fecha de caducidad. Voy a ser inmodesto. Creo que inventamos un estilo. Sin ser una cosa de otro mundo, no nos parecemos a nadie. Chistes con conceptos, ese jugar con las palabras, ahí está nuestra originalidad. Algo eficaz para hacer reír a dos mil personas en un teatro con la historia absurda, por ejemplo, de un tipo que se duerme en la conferencia de un semiólogo”, explicó Mundstock en una oportunidad para resumir el secreto del éxito de Les Luthiers.