22 Ago, 2019 por

Martín Rodriguez: «otra vez los canastos rebasados de basura»

Foto: Federico Soto

 

 

La ciudad se volvió llenar del bolsas de basura cayendo de los canastos. Ante la negativa del Ejército para permitir la continuidad de la operación de transferencia en su predio, los camiones quedaron colmados de residuos y no se puede hacer la recolección. Lo que resulta inexplicables es que, conociendo la fecha límite planteada por el Ejército, el departamento ejecutivo, encabezado por Brunilda Rebolledo, espere hasta el último minuto para ponerse a buscar una solución.

Suma a este estado de improvisación el comunicado de ayer miércoles al mediodía, avisando que no habría recolección, cuando todos los vecinos sacamos los residuos el mismo día de mañana o el anterior a la noche. Resultado: los canastos de la ciudad se encuentran una vez atiborrados de bolsas que sirven de festín para perros y chimangos.

¿Había que esperar que el Ejército finalmente cierre la tranquera para ir a hablar con Junín de los Andes? ¿Había que tirar los residuos en el suelo de la cantera de Bourguiñón sin antes realizar las instalaciones necesarias? ¿Había que esperar que se inaugurara Alicurá para plantearse dónde hacer la estación de transferencia? ¿Había que generar las paupérrimas condiciones en las instalaciones del SIRVE para que los vecinos desconfiaran de las intenciones del Ejecutivo? ¿Había que perder año y medio en inútiles apelaciones para buscar una alternativa a la sexta celda? ¿Había que perder cuatro años para tener la certeza que el vertedero no podía continuar en Cordones de Chapelco?

Tenemos que entender que los Residuos Sólidos Urbanos no es un problema que se resuelve con un cambio de gestión. Debemos trabajar en soluciones estructurales y a largo plazo, con planificación. Es necesario hacer una mesa con todos los actores buscando el diálogo y el consenso a favor de la ciudad.

Todos los municipios tienen problemas en esta temática, algunos grandes y otros pequeños. En nuestra localidad también los tenemos, pero tenemos uno más acuciante: la improvisación.