22 Jun, 2020 por

Ricardo Maffeis padre: «Mirar para todos lados y no saber por dónde empezar, se te  hace la montaña gigante»

Durante dos días, todo el pueblo de San Martín de los Andes, estuvo en vilo esperando noticias sobre la búsqueda de Ricardo Maffeis, el joven estudiante que había salido a caminar hasta la laguna La Kika y se perdió. La nieve y el viento hacían la tarea casi imposible pero los rescatistas siguieron hasta que el último rayo de luz se los permitió.

El domingo fue el día del padre y Ricardo (padre) recibió el mejor regalo de todos, su hijo había sobrevivido dos noches a la intemperie en un clima hostil y con temperaturas  extremas bajo cero.

“Nos volvió el alma al cuerpo”, expresó en una entrevista con Lacar Digital. “Recién hablé con él, durmió bien anoche y en un rato le sacan el suero que aparentemente era para hidratarlo”. Es muy difícil imaginar una situación así «Mirar para todos lados y no saber por dónde empezar, se te  hace la montaña gigante», aseguró.

Increíblemente, Riki no solo regresó a salvo, sino que en muy buenas condiciones de salud.

“No tenía nada malo, me dijeron que tenía un poco azulados los dedos ayer pero nada más y está bien de ánimo”, manifestó con alivio y agregó: “ Me sorprendió que haya tenido tanta fuerza, tanta entereza. Bah! No me sorprendió porque yo lo conozco, es un alivio saber que se supo comportar bien»

#Video

  • Equipo de rescate del ICE

  • Foto: Nico Contreras

  • Ricardo Maffeis hijo y padre luego del reencuentro

 

El último contacto

Ricardo Maffeis es el papá de Riki y contó a este diario cómo fueron los momentos previos a la desaparición de su hijo: “A él, tanto como a nosotros, nos sorprendió que la nevada, que el tiempo, estuviera tan malo. Aparte él fue por un rato, había subido y bajaba, pero bueno, se complicó todo después”.

“El viernes que llovía, estaba nevando allá pero más que nada era una neblina, una nube baja. El subió al medio día, iba con el celular traqueando”, detalló el papá.

“Nosotros vivimos en chacra 30 y cuando estaba por la cooperativa lo llamé por teléfono y me dice “hola pa, justo estoy en la ventanita no sé si me ves” y le digo Riki, no se ve nada está todo nublado”.

“Estoy acá, voy a ir un poco más adelante, si puedo llegar a la laguna, sino vuelvo pero lo voy traqueando”, le había dicho Riki a su papá la última vez que hablaron.

Antes de cortar, Ricardo le hizo algunas preguntas más para asegurarse que estuviera bien y Riki casi como si supiera lo que se venía le contestó “cuando vuelvo te muestro el traqueo y ahí hablamos, pero llevo el termo y agarré la linterna por las dudas si se me hace de noche para volver”.

“Pero volvía ahí en el momento”, remarcó con cierta angustia en la voz el padre, “es más, tenía un chat de estudio a las ocho y media, nueve de la noche, así que sabía que estaba esperando eso”, afirmó.

Las horas pasaban y Riki no llegaba “le puse carga a su celular porque decía, qué pasa que no nos podemos comunicar, y ahí desapareció”.

“El asunto es que desde ese lugar, de la ventanita, salió caminando para la laguna La Kika y no pudo llegar, ni la encontró. Cuando volvió se empezó a tirar a la derecha, o sea para el lado del aeropuerto”, relató.

“Lo empezó a tirar el mismo viento y entró en una depresión y se metió en una olla que es la naciente del  Pailacura, hasta que en un momento se desbarrancó, no se imaginaba que era así, el pensaba que era plano como iba volviendo”, aseguró.

Los peligros y la poca visibilidad generaban incertidumbre a cada paso “Cayó bastante así rodando y me contaba que se salvó de no romperse la cabeza contra unas piedras”, relató.

“no sabes pa, pasé por al lado de unas piedras gigantes” le contó tras el reencuentro.

El refugio

La noche se acercaba, la nieve y el viento no lo iban a dejar avanzar más por lo que “bajó un poco más, que había unos árboles de derrumbe, así como de avalancha, sacó las piedras, la tierrilla e hizo una cueva y se quedó ahí”.

“No quedaba otra que quedarse ahí, el lugar más sólido, tenía un techo que era el árbol. Si bien el espacio era chiquito la tierra era muy blanda, así que cavó enseguida y se quedó ahí abajo”, aseguró.

“Al otro día, el sábado a la mañana, quiso salir para arriba para volver a la picada pero imposible con todo lo que había nevado se resbalaba y retrocedía así que decidió ir río abajo, caminó y caminó todo el día y después ya hizo otro vivaque con más tiempo y ahí se quedó a la noche a dormir en la nieve pero bien armado»

Día del padre: “Feliz día papacho”

El día del padre el clima parecía querer ayudar un poco, salió el sol por un rato, dejó de nevar y los equipos de rescate comenzaron a trabajar desde muy temprano en la mañana.

También Riki, comenzó su trayecto temprano, sabía que lo estaban buscando.

«El domingo empezó a caminar y escuchó el helicóptero, es más, el lo vio pero estaba entre los árboles no lo podían ver. Pero se imaginó que lo estaban buscando que iba bien, que iba a ir algún grupo a buscarlo por el arroyo».

El camino no fue fácil, por momentos se tuvo que meter en el arroyo con el agua hasta la cintura.

«Caminó, se metió en el arroyo, ahí se enfrió bastante los pies al salir y entrar a la nieve», relató el papá de Riki «dice que tenía un frío en los pies terrible»

Saber que lo buscaban lo motivó a continuar «y al rato vio un alambrado, escuchó un tractor y llegó a un puesto», expresó con sorpresa en la voz Ricardo: «Se encontró con unos pobladores de la estancia Pailacura y ahí le dijeron que lo estaban buscando y por el teléfono satelital avisaron acá».

Como volviendo a vivir ese momento recordó: «En ese momento, fue muy rápido, todo en minutos» y explicó que les dijeron «apareció, pero no sabíamos cómo, pero no sabíamos dónde, ni nada».

Al principio no sabían que esperar «por otros datos que nos dieron ayer (domingo) éramos medio pesimistas. Si no bajaba no hubiese sobrevivido»

Ahora más relajado asegura que la próxima vez que lo dejen salir se va a asegurar de “que vaya bien organizado» y hasta bromeó «a la costanera del lago Lacar lo vamos a dejar salir”.

«El no está asustado, lo primero que me dijo cuando bajó del helicóptero fue: «eh feliz día papacho», eso demuestra que no se desbordó porque generalmente (quien vive situaciones similares) se quiebran cuando ven a los familiares y empiezan a llorar desconsoladamente».

El agradecimiento

«Quiero agradecer infinitamente a todas las instituciones, a la comunidad de San Martín. Ayer me emocionó mucho cuando vi a los viejos montañistas que también se acercaban».

«La comisión de auxilio, los bomberos voluntarios, no hay algo mejor. Todo el trabajo y la dedicación es increíble, la verdad que es digno de que los conozcan, que los lleven a las escuelas y que lo chicos los vean porque es maravilloso».

No se querían olvidar de nadie: «Bomberos, ICE del Parque Lanin, Policía, CAX, andinistas de hoy y de siempre de San Martín de los Andes, voluntarios, rescatistas, GEOP de la Policía, Ejército, enduristas, Gendarmería, Aeronáutica Neuquén y el piloto de helicóptero Ricardo, pilotos de Dron, a todos los puesteros, vaqueanos, a la estancia Pailacura, Unidad de Rescate Canino de SMA, Protección Civil, al equipo PAE de Bomberos que nos brindó una contención impresionante, al Hospital de SMA».