4 Jul, 2019 por

Sexología: feromonas

Por: Dr. Hugo Moviglia

 

Últimamente se ha estudiado y descubierto la enorme capacidad de atracción que tenemos explotando nuestro sentido del olfato. Este efecto biológico, capaz de actuar, aún a la distancia, está determinado por moléculas solubles o volátiles generadas por glándulas de los órganos sexuales secundarios y de la piel denominadas feromonas. Son una clase de sustancia química que utilizan los animales para comunicarse entre sí y que producen en el sujeto receptor, respuestas en el comportamiento y en su respuesta sexual.

Si hablamos de receptor, decimos que “el órgano” que capta estos efectos de la feromonas es elórgano vómeronasal, llamado así por su ubicación entre los huesos vómer y nasal, justamente de nuestras fosas nasales.

Muchos gestos folclóricos culturales españoles dejan traslucir el poder de los olores corporales en el acto de la atracción sexual. Por ejemplo, la dama que transporta su pañuelo en el escote, precisamente en el seno de los pechos. Ante la presencia del caballero lo deja caer displicentemente. Éste lo levanta, lo huele y, con una reverencia, se lo entrega a la dama. Figura ésta muy común en la zarzuela o el teatro español. ¿Con que se impregna el pañuelo? ¿Por qué se siente el caballero atraído a olerlo?

En la evolución de nuestra especie, la mujer y en menor medida el varón han perdido el vello corporal. Dos zonas permanecen tupidamente hirsutas en ambos sexos: las axilas y el vello pubo escrotal en el varón y monte de venus y área peri vulva en la mujer. Precisamente en la piel de las axilas, el escroto (donde se encuentran los testículos) y la vulva se secretan feromonas liposolubles que son retenidas por el vello. Entonces surge la pregunta: ¿Es recomendable la depilación total?

Es muy probable que en ciertas personas la atracción sexual, la permanencia de la pasión en el sexo y la elección reproductiva tengan una fuerte intervención de feromonas.

Existe cierto grado de certeza en lo que se refiere a que las feromonas están modulando la actividad endócrina del receptor. Esto explicaría la sensación que se experimenta durante el proceso de atracción, que vulgarmente se traduce en “me dio vuelta el corazón” o “me cortó la respiración”, que hablarían de la participación del sistema endócrino, e incluso nervioso, con los consecuentes cambios en la frecuencia cardiaca y la respiratoria.

Una madre preocupada por el aspecto poco agraciado de la pareja de su hijo le comenta a una amiga: ¿Qué le vio mi hijo a esa mujer? A lo que la amiga, con más experiencia, le responde: ¿Verle? Nada, la olió.

La atracción sexual entra por los ojos, pero, para que ocurra “la química entre los sexos”, la responsabilidad les corresponde a las feromonas. Una reflexión sería, queridos amigos: avancemos en el cortejo, explotemos la mirada, pero la llave exacta de mi inexplicable atracción hacia “esa” y no otra persona estaría fundamentada en olernos mejor.

Hasta la próxima.