5 Feb, 2021 por

Incendio Cerro Comandante Díaz: La ciudad volvió a ser «pueblo» y se unió para colaborar

El 123º Aniversario fue un día que jamás se olvidará. Ayer el miedo se transformó en solidaridad, cualquier diferencia entre vecinos se volvió un pasamanos de baldes y mangueras que cubrieron cuadras de ayuda. Ayer desde los mas chicos hasta los mas grandes sin importar cómo, se pusieron un «traje simbólico» de bomberos y comenzaron a colaborar.

Era un día caluroso, pesado por donde se lo mire, la ciudad no para de tener informes negativos respecto a vecinos y vecinas que van quedando en el camino debido al Covid, otros cientos por día se contagian del virus y sin dudas no fue un aniversario más. No había nada que festejar.

Como aquellos años donde se forjó un pueblo pujante con gente que quería establecerse en este lugar, ayer ese espíritu de pueblo renació y sin mucho preámbulo se organizó, cada uno desde donde pudo, para tapar falencias y sólo pensar en ayudar. Eran las 16:30 aproximadamente cuando el humo y las llamas gigantes comenzaron a teñir la ladera del Comandante Díaz. Sólo algunos segundos de impacto mirando lo que pasaba, luego automáticamente cada uno con su dolor y tristeza por la imagen triste de ver como se quema el bosque comenzaron a hablarse entre si, a correr a los patios a buscar mangueras, a desempolvar matafuegos, a buscar palas, picos, baldes, tachos, todos tenían algo para sumar. El sonido estremecedor de muchas sirenas, como nunca en ese lugar, el calor agobiante y el olor desesperante a que todo está en llamas, hicieron que nadie se quede quieto.

Fotos: Taku Aravena

 

Sobre Drury y Brown donde varios de nosotros nos hemos criado andando en bici y hasta usando esa misma ladera de parque de diversiones con sogas atadas de árbol a árbol y un carretel inventado haciendo de tirolesa, ahí donde de chicos y adolescentes jamás se nos cruzaría por la cabeza hacer un daño al bosque, ahí en ese lugar se fue montando una «base operativa» donde al menos 300 personas tomaron las riendas de lo que pasaba en la zona donde todo comenzó.

A pesar del calor que se multiplicaba por las llamas que envolvían el casco céntrico mujeres jóvenes y grandes junto a chicos y hombres salían de los patios con elementos para formar la cadena de agua. Un camión del ICE se colocó marcha atrás por Drury al Fondo y comenzó a trabajar, junto al camión un camión particular que hace tareas de riego se colocó pegado para recibir el agua que la gente hacía llegar en fila y en cadena pasa manos. El ataque al fuego desde allí fue fundamental, otros tantos equipos subieron por la cuesta Quiroga hacia el Ex Hotel Sol y se encontraron con el fuego en la ruta, pasando por encima de las retamas y los pinos como si le echaran nafta, prendiendo todo a su paso. El ataque era de ambos lados. Faltaban bocas de agua en lugares claves como el sector de casas de la ladera. En el centro no se pudo divisar tampoco otra boca de incendios despejada, faltaba gente, faltaba de todo porque el incendio estaba descontrolado.

Mientras tanto en Drury y Brown la gente seguía cargando baldes, fueron mas de 4 o 5 horas de trabajo, comenzaron a llegar vecinas con cajones de naranjas cortadas para asistir a quienes estaban en la cadena humana,  hubo relevos, cientos de botellas de agua de otros tantos vecinos que trajeron para colaborar. En un tacho se colocó hielo y se iban depositando botellas para que cada uno que estaba bajo el sol trabajando pueda refrescarse.

Los vecinos mas grandes, tal es el caso de mi abuela, comenzaron a sentir la angustia, miraban hacia arriba y veían como se envolvía el fuego entre los álamos y pinos, tratando de recordar dónde habían casas todo se volvía mas triste. Hubo que sacarlos del lugar, por el humo y por la angustia, nadie sabía muy bien cuándo iba a terminar todo esto y cómo.

¿Existe un plan de contingencia?

«Se trabajó para un plan de contingencia en incendios de interface hace un tiempo con Defensa Civil y Bomberos, se relevó toda la ladera Norte del Cerro Comandante Díaz hasta Chacra 30, ahí se pudo saber que no hay planificación y que todos los loteos y barrios sobre esa ladera no tienen contemplado un sistema de bombeo e incendios para que los camiones de emergencia puedan trabajar. La presión inmobiliaria ha hecho que este crecimiento no tenga relevado nada actualmente, habilitan sin pensar en esto. Con el crecimiento que hay, sin obras, sin tanques, sin nada, es una bomba de tiempo. Esto que pasó ayer fue un aviso, lo de ayer no es un lugar donde no puedan llegar camiones, imagínense Los Robles, Los Riscos, barrio Chapelco donde no podes llegar tan fácilmente» dijo una fuente que trabajó desde Bomberos en un plan de contingencia hace algunos años.

«Habrá que aprender que cualquier cosa que pase en una montaña como pasó ayer, no importa cómo se origine el hecho, va a complicar la vida a mucha gente, esto se trabaja, hay que tener un plan de contingencia, la gente tiene que saber qué hacer, no hay nada de eso. En esos momentos nadie piensa en frío, la gente actúa y para eso hay que preparar a los vecinos. Ver tu casa en llamas o que te rodea el fuego no es fácil, nadie sabe cómo va a reaccionar» expresó.

Lo que nos deja esta triste experiencia es que el equilibrio se puede romper con el más mínimo descuido y que sin planificación ni concientización será sólo cuestión de suerte poder evitar una tragedia mayor.