24 Ago, 2021 por

La pandemia aceleró el salto digital para pymes y emprendedores

Muchos empresarios que postergaban la adaptación al mundo digital buscaron capacitarse en ecommerce, redes sociales, trabajo remoto y otros temas a través del Centro Pyme Adeneu.

La aceleración de los avances tecnológicos y los nuevos hábitos y costumbres que ellos generan ya habían marcado el primer surco de un cambio necesario que debían afrontar los emprendedores y pequeños empresarios de Neuquén. Aunque muchos de ellos postergaban el inminente salto hacia el mundo digital, la pandemia de coronavirus, el encierro obligado y la crisis económica posterior terminaron por anticipar estas necesidades y empujarlos a hacer un cambio radical y necesario para incorporar sus proyectos al mundo virtual.

Si bien algunos emprendedores neuquinos ya habían dado sus primeros pasos en redes y en ecommerce antes de la pandemia, la llegada del coronavirus encontró a muchos en fojas cero. Así, el primer interrogante que tuvieron que enfrentar fue la pregunta «¿Por dónde empiezo?».

a experiencia en otras regiones y los cambios que se avizoraban en el horizonte habían generado una serie de datos dispersos y superpuestos que habitaban de manera desordenada en Internet. Fernanda Álvarez, coordinadora de Comercialización del Centro Pyme Adeneu, explicó que el primer paso para ayudar a estos emprendedores se dio con la creación de un micro sitio web que recopilara toda la información necesaria para guiarlos en sus primeros pasos en el mundo digital.

Así, un espacio con tutoriales, links de interés y materiales educativos diseñado por el CPyme trataba de responder a las preguntas iniciales que iban apareciendo. Entre las principales preguntas, se cuestionaban: cómo armar una cuenta de Instagram, cómo desarrollar contenido, cómo afrontar la logística de los envíos, en qué tienda online conviene comercializar y cómo adaptarse a los pagos electrónicos.

«El micrositio también recopilaba las historias de emprendedores neuquinos que rápidamente se habían adaptado a la digitalización con buenos resultados, no sé si llamarlos casos de éxito pero sí tenían historias inspiradoras y algunas estrategias que otros emprendedores o empresarios podían replicar», detalló Álvarez.

Más tarde, desde la entidad desarrollaron una serie de workshops con temáticas puntuales referidas a la inserción en el mundo digital, que tuvieron buena respuesta dentro del ecosistema que trabaja en contacto con esta agencia de desarrollo. «Tenemos la participación de 90 emprendedores, que incluyen emprendimientos que nacieron como enteramente digitales y otros que son empresas físicas de mucha trayectoria que no habían migrado hacia lo digital», destacó.

Aunque muchos hicieron este salto casi por obligación, Álvarez dijo que pronto se dejaron traslucir las ganas de aprender y dar pasos más avanzados en este proceso. Sin embargo, había algunos escollos en el camino: «Hay mucho desconocimiento y hay emprendimientos que son unipersonales o de dos personas, y es difícil encontrar un lugar en la rutina para dedicarse a la gestión digital», expresó.

En ese contexto, desde el CPyme recomiendan ir «de menos a más». Así, aconsejan gestionar apenas una sola red social para empezar en lugar de abrir perfiles en todas y dejarlas vacías. Por eso, proponen un camino con pasos bien planificados para no abarcar demasiado desde el principio. Avanzar lento y con firmeza parece la mejor alternativa para insertarse en este mundo.

Álvarez reconoció que la falta de ventas a partir del cierre de las tiendas físicas hizo que muchos se volcaran a las redes. Así, se abrió una nueva oportunidad para emprendedores jóvenes y de vida nómade que se ofrecen para gestionar las redes sociales y el comercio en línea. «Siempre decimos que lo mejor es dejar ese trabajo a una persona especialista que va a dar el mejor resultado, y es muy buena la sinergia que se genera entre los dos, pero no todos los emprendedores se lo pueden permitir económicamente, sobre todo en este contexto de crisis que apareció con la pandemia», afirmó.

De esta manera, el CPyme asesora a los emprendedores y empresarios pequeños que quieren insertarse en el mundo digital sin invertir demasiado. «Hay muchas herramientas gratuitas, incluso las de Google, que permiten administrar información o diseñar sin tener que pagar; sin embargo, a medida que crece el volumen de información, se vuelve necesario invertir en equipamiento o en software específico», aclaró.

Con información ordenada y asesoramiento por parte del centro estatal, muchos emprendedores se adaptaron con facilidad a la nueva forma de vender, comprar y trabajar. Sin embargo, Álvarez aclaró que no hay una receta única que sirva para todos, ya que las necesidades de transformación varían según el tamaño de la empresa y su punto de partida digital.

De este modo, el CPyme Adeneu ofrece un programa de formación específico llamado «Tu salto digital», que cubre otras demandas relativas a esta transición y que no tienen que ver sólo con las redes sociales o el comercio en línea. «Digitalizar no implica sólo la comunicación, también es importante gestionar la información de la empresa de manera digital, hacer bases de datos inteligentes, controlar la facturación, gestionar el teletrabajo», detalló Álvarez.

En total, 18 emprendimientos neuquinos forman parte del programa de formación intensiva para digitalizarse. Se dedican a diferentes sectores como hidrocarburos, comercio, elaboración y comercialización de alimentos y comunicaciones, entre otros. Los contenidos, que se dictan de forma online, están a cargo de la consultora local «Aintegra», una consultora neuquina con base en Villa La Angostura.

Si bien los cambios cada vez más veloces obligan a los empresarios a capacitarse de manera constante y a incorporar siempre nuevas herramientas, la pandemia de coronavirus y el encierro obligado parece haberlos empujado a dar el primer paso de un camino que va a perpetuarse y que incluso motivó a algunas empresas a pensarse como nativas digitales, ideadas para el ecommerce y sin tiendas físicas propias. En ese camino, adaptarse parecer ser obligatorio.