4 Oct, 2020 por

Pandemia: Se quedó sin trabajo en el Petróleo y decidió vender té

Es emprendedora y cumplió el sueño que tenía de pequeña, elaboró cuatro blends para comercializar online, desde Junín de los Andes a todo el mundo recreando ceremonias que vivía durante su infancia. Su producto es un éxito en el mundo virtual y hoy trabaja desde su hogar.                          Por Sofía Sandoval

Como bebió té desde su primera infancia, Magalí Cassano no se acuerda de la primera vez que esa bebida le abrigó la garganta. Pero la ceremonia se le grabó en la piel. La vajilla, la tetera y el aroma de las infusiones que marcaron su niñez son ahora el motor de su emprendimiento: una casa de té online que se gestó en plena pandemia y que busca replicar sus antiguos rituales en los hogares de todo el mundo.

Dos meses antes de que comenzara la pandemia por coronavirus, Magalí perdió su empleo en la industria del oil and gas. Divorciada y con cuatro hijos, se presentó a una serie de entrevistas laborales para encontrar un trabajo nuevo. Sin embargo, la depresión de la actividad parecía cerrarle todas las puertas en Neuquén.

Optó, entonces, por enfocarse en su salud. Llevaba cinco años sin percibir olores ni sabores. Y aprovechó el tiempo libre para visitar a un otorrinolaringólogo y operarse, incluso en un contexto de pandemia. El tratamiento posterior dio resultado y la neuquina notó el despertar de sus sentidos antes dormidos; unos sentidos que la llevaban de vuelta hacia el té.

Fruto de una mixtura entre inmigrantes irlandeses y mestizos nativos, Magalí se crio en un universo de hadas y leyendas, con el té de las cinco y el inglés como idioma casi nativo. “Un desayuno para soñar el día, una merienda para agradecer lo vivido”, le decía su mamá cada vez que le servía la infusión.

Fotos: Rodolfo Ramírez LMNEUQUEN

“Mi mamá hacía de cada té una ceremonia”, dice la emprendedora, que aún recuerda la vajilla dispuesta en la mesa con cuidado y el aroma a torta galesa que embargaba la sala. El desayuno y la merienda eran los momentos más esperados en su niñez y, después del tratamiento, su paladar y su olfato se adaptaron con rapidez a las distintas infusiones que se le cruzaban.

“Esa añoranza tan lejana me hace ser quien soy”, afirma Magalí. El té parecía ser la respuesta a la incertidumbre de su desempleo. Por eso, volvió a estudiar. Con más tiempo entre las manos, validó sus conocimientos ya adquiridos y rindió los exámenes para convertirse en Master Tea Blender. Así se transformó, oficialmente, en una experta en té.

Aunque ya tenía un título y había recuperado sus sentidos, su panorama aún era desalentador. La pandemia parecía extenderse más de la cuenta y no era fácil encontrar un puesto laboral para sostener a su familia. Por eso, decidió regresar a Junín de los Andes, la localidad en la que viven sus padres y la que ella habitualmente visitaba para pescar con mosca.

“Divorciada, con cuatro hijos, sin trabajo y en pandemia, bien ¿qué hago? me pregunté. Y dije, pongo mi casa de té soñada online, para que cada persona pueda disfrutar de los aromas, los blends de té creados para cada ocasión”, explica.

Gracias al apoyo de sus amigos, se contactó con el Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo (COPADE) y elaboró el proyecto junto a un contador. Luego de que lo aprobaran, comenzó a darle forma a su soñada casa de té. Sin embargo, la pandemia la transformó en un espacio virtual, que busca que cada persona recree en su propio hogar la ceremonia que alegró la infancia de Magalí.

En su traslado a Junín de los Andes, se propuso mirar la localidad con ojos nuevos. “Esta vez viéndolo desde un lugar distinto, depositando esperanzas y cumpliendo sueños”, afirma. Para ella, el mejor legado que puede darle a sus hijos es la convicción necesaria para perseguir sus sueños y cumplirlos.

“Maytea es mi quinta hija, emprender es como gestar un hijo, horas de trabajo, ideas, sueños y poder plasmarlos en la vida real, la práctica”, explica la emprendedora, que trabajó con esmero para generar blends o mezclas de té que provocaran distintas sensaciones en los clientes.

Se sumergió en un universo de flores, de especias y frutas secas. Un mundo de aromas que provocaban sus cinco sentidos. Y así, creó los cuatro vientos: cuatro blends o mezclas de té con distintas propiedades y sabores, y que representan el carácter de cada uno de sus cuatro hijos.

Ellos fueron el motor que la empujó a no decaer en los momentos más difíciles. Los que le decían un “no te rindas” que la empujaba a doblegar los esfuerzos y luchar con aún más ahínco por concretar su proyecto. En honor a ellos, entonces, creó los cuatro vientos de Maytea.

Por su carácter detallista, Magalí le presta mucha atención a la presentación de los productos. Cada viento trae un cuidado packaging y una historia que explica cómo nació ese blend y a dónde se puede transportar uno al beber la infusión.

Aunque su página web aún está en desarrollo, ya comenzó a trabajar para colocar sus productos en los hoteles y espacios gourmet para un futuro incierto, cuando se habilite el turismo y la gente vuelva a alojarse en estos lugares. También, inició conversaciones para exportar los blends a países lejanos, como Israel.

El objetivo de su emprendimiento es claro: repetir en cada familia los rituales que marcaron su niñez, y que repite hasta la vida adulta. “En cada trabajo que tuve, me llevaba mi vajilla del té a la oficina”, sonríe Magalí. Dice que siempre la conocieron por ser la anfitriona de las meriendas. El té es su marca registrada, y ahora es ella quien los mezcla y los acerca a los demás.

Los cuatro vientos de Maytea

Viento Sur

Té rojo con rosa mosqueta, melisa y frutilla.

“Predominan las notas maderas, sobre el final podemos descubrir interesantes notas frutadas que se acentúan con los años y justifica la espera para su añejamiento”.

Viento Oeste

Té negro con durazno, cereza, vainilla y pétalos.

“Visualmente es un té negro cobrizo con personalidad, aterciopelado y estilo estructurado, encontraras los pétalos, y el durazno, con pequeñas partes de las cerezas”.

Viento Este

Té verde con cedrón, manzanilla, anís y rosas.

“Es un té verde que desborda frescura, transparencia y armonía. Es el delicado equilibrio de la juventud junto al bienestar que aporta este blend es un détox impecable”.

Viento Norte

Té negro con canela, jengibre, cardamomo, anís verde, coriandro y clavo.

“Es tan noble que lo podes tomar solo, con azúcar y con leche, como lo toman los hindúes y también nosotros los argentinos”.