9 May, 2022 por

Desde el equipo del Rey hasta un manco en la Final, Historias del primer Mundial de Fútbol

A 200 días del Mundial de Qatar, recordamos momentos de la Copa del Mundo celebrada en Uruguay en 1930.

por Santiago Barbero.

Odiseas en el Atlántico:

Decir que el Mundial celebrado en Uruguay en 1930 tuvo algunos altibajos se queda muy corto, este torneo jugado en una época donde el fútbol todavía estaba en pañales estuvo plagado de problemas y controversias que hoy le dan un estatus legendario.

Todo empezó con la candidatura, países como Italia, Países Bajos, España y Suecia se ofrecieron para la organización del primer Mundial, al final el presidente de la FIFA, el frances Jules Rimet prefirió la propuesta de Uruguay, campeón de los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, con un gobierno dispuesto a pagar todos los gastos y con planes de un nuevo estadio, llamado Centenario, ya que en 1930 Uruguay celebraba 100 años de la jura de su constitución. Además Sudamerica prometía un ambiente mucho más pácifico que una Europa que aún no se había recuperado del todo de la Primera Guerra Mundial.

Este Mundial fue el único en no tener un proceso eliminatorio, con los equipos siendo invitados por la FIFA, aceptada por 8 equipos de las Américas, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Estados Unidos y México, junto con la anfitriona Uruguay.

En Europa fue más complicado, ningún equipo quería hacer el largo viaje y muchos equipos se bajaron en protesta, Jules Rimet convenció a su selección de Francia a viajar, pero su entrenador Gastón Barreau y su mejor delantero Manuel Anatol se negaron a viajar. Rimet luego pidió ayuda en persona al Rey Carlos II de Rumania, quien eligió el mismo a los jugadores que representarian a su país en tierras uruguayas, además de convencer a Yugoslavia de enviar a su selección.

Yugoslavia partió en el buque Florida desde Marsella. Se suponía que en el Florida también iría la selección de Egipto, que iba a ser la única selección fuera de América y Europa en el torneo, sin embargo una tormenta retrasó su barco desde África y el Florida zarpó sin ellos, dejando al torneo con la incómoda cantidad de 13 equipos.

Mientras tanto desde Génova, los Rumanos se embarcaron en el SS Conte Verde, se sumaron a ellos la selección de Francia, junto a Jules Rimet y el trofeo que llevaba su nombre. En Barcelona se sumó la Selección de Bélgica, la cuarta y última selección europea, junto con los 3 árbitros europeos del torneo. Luego de cruzar el Atlántico el Conte Verde hizo una última parada en Río de Janeiro, donde embarcó la Canarinha.

La Selección de Francia a bordo del Conte Verde / Imagen de: Staff/AFP/Getty Images

El Conte Verde luego tuvo una vida emocionante, con un rol importante en la Segunda Guerra Mundial, sacando miles de refugiados fuera del alcance del regimen Nazi. En Septiembre de 1943 estaba anclado en Shanghai cuando le llegaron noticias de la rendición Italiana y a su tripulación se le dió la orden de echarlo a pique. Fue hundido en el peor lugar posible, bloqueando todo el tránsito del puerto, les tomó 3 meses reflotarlo, y el día que volvió a navegar un bombardero aliado volvió a hundirlo. Fue salvado 6 meses después por los japoneses, que lo renombraron Kotobuki Maru, para luego ser hundido, por tercera y última vez, por los aliados en Julio de 1945.

Controversias arbitrales y las polémicas con Argentina:

Volviendo a Uruguay 15 años antes, las controversias continuaron, y la selección que más polémica generó fue la Argentina, en la noche del 14 de Julio no pudieron dormir por la delegación Francesa, que se quedó celebrando el dia de la toma de la Bastilla.

Al dia siguiente los Argentinos se iban a vengar dentro de la cancha, cuando Luis Monti (único jugador en la historia en jugar dos finales de mundo con dos selecciones distintas, Argentina en 1930 e Italia en 1934) pegó una patada criminal a Lucient Laurent, dejándolo rengueando por el resto del partido. Luego de que el arquero francés fuera retirado del campo enfermo, los azules se dedicaron a cuidar el resultado con 9 jugadores sanos, hasta que el mismo Monti anotó de un tiro libre el único gol del partido. La controversia no terminó ahí, ya que poco después el delantero Marcel Langiller se escapó con la pelota y corrió hacia el arco argentino, era un gol seguro, pero el árbitro brasileño Almeida Rego pitó el final del partido, al minuto 84.

Tras ser notificado de su error el árbitro llamó a ambos equipos para terminar el partido, pero el ritmo francés había sido cortado y el resultado no se movió. El público neutral uruguayo se fue tan enojado con la actuación del referee que se llevaron a algunos jugadores Franceses a caballito, como ganadores morales, mientras otros lanzaron piedras a la delegación Argentina que todavía quedaba en el campo.

En su segundo partido ante México, la albiceleste ganó 6-3, con un triplete de Guillermo Stábile, que solo jugó porque el delantero titular y capitán, Manuel Ferreira, volvió a Buenos Aires para un examen en la escuela de leyes, Stábile acabaría siendo el goleador del torneo, pero aún así nunca volvería a ponerse la camiseta de la selección. Argentina cerraria su grupo con una victoria 3-1 sobre Chile con doblete de Stábile, no sin antes meterse en una batalla campal con los jugadores de la Roja, causada por otro patadón de Monti. Para cuando la Argentina selló su pase a semifinales eran tan impopulares que volvieron al hotel con un cordón policial.

Ese partido contra Estados Unidos no mejoró para nada su imagen, los abucheos del público solo tardaron 10 minutos, cuando Alejandro Scopelli le rompió la pierna a Raphael Tracey con una patada que hoy le valdría una multa. Tracey jugó como pudo el resto del primer tiempo, que Argentina se fué ganando 1-0. La albiceleste terminaría sellando su pase a la final con un categórico 6-1, no sin antes llevarse por delante a Andy Auld, que perdió 4 dientes y tenía el labio abierto, Bert Patenaude que terminó en el hospital con un golpe en el estómago y Jimmy Douglas, que terminó el partido rengueando después de una plancha en la rodilla.

La otra semifinal entre Uruguayos y Yugoslavos también terminó 6-1 para los sudamericanos, este partido también tuvo su controversia,

ya que en la jugada de un gol Uruguayo la pelota salió del campo, y fue puesta en juego por un policía al costado de la cancha, sin que ningún árbitro se diera cuenta. Además de un gol Yugoslavo totalmente legítimo siendo anulado. Esto llevó a Yugoslavia a retirarse del partido por el tercer puesto a modo de protesta, quedando Estados Unidos como el tercero de dicho mundial.

La final era la más buscada por los hinchas y la más temida por la policía, una flota de barcos argentinos llevaron hinchas para copar Montevideo, sin embargo muchos se perdieron en la niebla del Río de la Plata y no llegaron al partido. El Centenario igual se llenó con 68 mil espectadores, a los que se informó que llegarán al estadio con horas de antelación para que la policía pudiera inspeccionar que nadie entre con un arma. El árbitro belga Jean Langenus solo aceptó el trabajo si le aseguraban a él y a sus jueces de línea protección policial a la salida del estadio. Los equipos no pudieron ponerse de acuerdo con que pelota jugar, por lo que el primer tiempo se jugó con la pelota argentina y el segundo con la uruguaya.

A la izquierda, el capitán Uruguayo, Jose Nasazzi, saluda a su par Argentino, ‘Nolo’ Fereyra frente al árbitro Belga John Langenus, antes de la final / Imagen de: TheGlobal

Entre las filas celestes no se encontraba Peregrino Anselmo, su mejor delantero, que había caído enfermo el dia anterior, por lo que debió jugar Hector Castro, conocido como “El Divino Manco” luego de perder buena parte de su brazo en un accidente de carpintería siendo niño. Argentina se fue ganando 2-1 al descanso y el Centenario era una olla, el defensor José Della Torre dijo “Si ganamos, de acá no salimos vivos”. Luis Monti dijo que le llegó la mañana del partido una carta donde lo amenazaban de muerte a él y a sus hijas. Luego de jugar también la final de Italia 34 defendiendo la camiseta azzurra donde Mussolini personalmente les había dicho “Victoria o muerte” Monti recordaría “En el 30 me mataban si ganaba, y en el 34, si perdía…” Por suerte para Monti, los dos resultados jugaron a su favor. Y ya sea por intimidación o por un bajón de nivel, el equipo argentino fue muy tibio en el segundo tiempo, donde Uruguay pudo remontar con 3 goles, el último del manco Castro, para ganar el primer mundial 4-2. Jules Rimet dijo que le gustó la final, ya que fue peleada y aguerrida, como el fútbol debía ser, para hombres de verdad. Si Jules viera el fútbol de hoy con simulaciones y jugadores haciendo tiempo, se vuelve a morir.

Equipo Uruguayo en la Final, de Pie de Izquierda a Derecha: Figoli (Masajista), Alvaro Gestido, Jose Nasazzi, Enrique Ballesteros, 

Ernesto Mascheroni, José Leandro Andrade, Lorenzo Fernández, Greco (Masajeador); al Frente de Izquierda a Derecha: Pablo Dorado, Héctor Scarone, Héctor Castro, Pedro Cea y Santos Iriarte / Imagen de: GettyImages

En Uruguay se declaró el 30 de Julio feriado nacional y a cada jugador le regalaron una casa, en cambio en Buenos Aires hubo piedrazos a la embajada de Uruguay y revueltas que llegaron a los tiros. La prensa argentina se apuró a hacer énfasis en como volvieron sus jugadores, muchos de ellos lesionados, con cortes y moretones, criticando a los uruguayos por su juego brusco, ignorando completamente las acciones del equipo argentino en partidos anteriores.

Como una última anécdota en su regreso con la selección Rumana, el jugador Alfred Einsenbeisser Feraru cayó enfermo de neumonía en el viaje de regreso y tuvo que quedarse en Génova para recuperarse. Cuando el resto de la delegación llegó al país se corrió el rumor de que Alfred había muerto en Sudamérica. En la mañana de su funeral, Alfred volvió a casa, causando el desmayo de su madre. Feraru no solo estaba vivo, sino que pudo competir en los Juegos Olímpicos de 1936, pero no como futbolista, sino como patinador.

Fuente: The Guardian’s World Cup Stunning Moments