Historias al pie de la montaña

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Cuando un paisaje también escribe

Hay lugares que no se limitan a ser escenario. Las montañas, por ejemplo, no están “de fondo”: miran, escuchan, intervienen. Quien vive cerca lo sabe. Algo del ritmo cambia. El tiempo se vuelve más lento, las palabras más precisas, las historias más hondas.

Escribir desde la montaña no es escribir sobre la montaña. Es escribir con ella. Con sus silencios largos, con el viento que interrumpe una frase, con la nieve que obliga a corregir clímax y finales. Acá las historias no siempre avanzan en línea recta: rodean, esperan, se esconden un poco y vuelven a aparecer.

En los talleres de escritura pasa algo curioso. Los chicos, incluso los que dicen que “no les gusta escribir”, empiezan contando anécdotas mínimas: un perro que se pierde, una caminata que se alarga, una casa que cruje de noche. Y de pronto —sin darse cuenta— están narrando. La montaña, paciente, hace su trabajo.

También los adultos escriben distinto acá. Tal vez porque el paisaje no admite apuros. Tal vez porque obliga a mirarse. Muchos textos nacen como diarios, como intentos de ordenar algo interno, y terminan convertidos en cuentos. O al revés. A veces no hay final, y está bien. Las historias de las montañas son una invitación a lo inconcluso, a la aventura.

Este espacio nace de esa experiencia: de leer y escribir en comunidad, de compartir textos, de probar finales improbables, de escuchar voces diversas. En este espacio vamos a compartir cuentos breves, fragmentos de talleres, entrevistas a escritores, artistas y lectores del sur, recomendaciones de lectura y reflexiones sobre el acto de narrar. No como cátedra, sino como invitación. Además de experimentos narrativos como creaciones de finales alternativos, consignas abiertas, juegos literarios que invitan a los lectores a participar.

Porque creemos que todos tenemos una historia para contar y que algunos paisajes —como las montañas— ayudan a que esa historia, finalmente, encuentre su forma.

Quiénes somos

Somos Carolina Alemán, licenciada en Publicidad y Comunicación Social, y Maite Sampablo, abogada y docente. Ambas contamos con trayectoria en clubes de lectura, talleres de escritura y participación en concursos literarios, experiencias que enriquecieron la exploración de diversas técnicas y estilos narrativos.

Coordinamos El Laboratorio de Finales Improbables, un proyecto dedicado al desarrollo de propuestas de escritura creativa orientadas a estimular la imaginación, el juego y la transformación.

Esta columna nace como un laboratorio abierto: escribir para compartir, leer para conversar.

Bienvenidos a nuestro juego.

Carolina y Maite

Instagram: @laboratoriofinalesimprobables Mail: finalesimprobables.lab@gmail.com

Maite @maitesampablo

Carolina @caroline.historias

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